Por falta de garantías, más de 30 médicos renunciaron al único hospital público de Amazonas

Alrededor de 30 médicos generales, especialistas en medicina interna, pediatría, ginecología, cirugía general, y otros vinculados a las ciencias de la salud, presentaron el lunes su renuncia al hospital público departamental San Rafael de Leticia, argumentando que no tienen elementos de protección que les garantice un adecuado desarrollo de sus funciones.

Según las denuncias actualmente el personal que se encarga de atender los pacientes de coronavirus en el Amazonas, no cuentan con los elementos de protección necesarios para proceder. A esto se le suma el hecho que la situación laboral ha sido calificada como crítica por la falta de garantías para sus familiares en medio de la crisis.

Cabe destacar que actualmente el departamento ubicado al sur del país ya presenta cuatro casos confirmados para COVID-19, entre quienes se encuentra un médico de la Clínica Leticia.

El médico internista del Hospital, Jaider Saurith, contó para El Tiempo que la totalidad de trabajadores del centro médico estarían vinculados con contratos de prestación de servicios o en algunos casos tercerizados.

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A toda esta situación se le suma la alta preocupación que ha generado para todo el personal el hecho de no tener los elementos de bioseguridad para la atención del coronavirus, lo que los ha obligado a improvisar múltiples elementos que les permitan proceder con la atención adecuada.

“Para atenderlo tocó improvisar una instalación aislada, pues requirió de ventilación mecánica. No tenemos las instalaciones precisas para atender este tipo de casos y tampoco elementos necesarios como el gasómetro, equipos portátiles de rayos X de tórax y déficit de medicamentos. El señor lamentablemente falleció requiriendo mejor atención”, contó el profesional sobre un caso de un hombre que tuvo que ser atendido en el hospital siendo sospechoso de coronavirus.

Insistió además en que a pesar de haber tenido reuniones con Gobernación y la Secretaría de Salud para que se les brinden garantías que les permitan trabajar con seguridad, hasta el momento nada se ha cumplido. “Les tenemos miedo al virus, a las represalias que esto pueda tener y al tipo de contratación. Si alguien llega a fallecer, nuestras familias quedan desamparadas. Tenemos toda la disposición del mundo de atender a nuestros pacientes, pero necesitamos garantías para ellos y para nosotros como médicos, y así brindarles la atención que ellos merecen”.


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