Joven estuvo casada 3 años con anciano para reclamar su pensión, y la Corte la detuvo

Una llamativa decisión tomó la Corte Suprema de Justicia respecto a una tutela interpuesta por una joven de 28 años, que pretendía reclamar como suya la pensión vitalicia de su esposo de 95 años, que falleció a los 3 años que contrajeron las nupcias.

Tal como se pensaría en primera impresión, la decisión del alto tribunal estuvo motivado por el evidente interés que sostuvo la joven al contraer matrimonio con un hombre tan mayor, por lo que consideraron que esta era una unión simulada, teniendo en cuenta varios factores que permiten deducir que en ningún momento existió ánimo por parte de la mujer para casarse de manera legítima. 

En la sentencia se cita el artículo 113 del Código Civil, el cual establece que la unión marital se hace “con el fin de vivir juntos, de procrear y de auxiliarse mutuamente”, lo cual los magistrados no evidenciaron en la relación de esta peculiar pareja, pues según dicen “su intención real es otra totalmente diferente, estando así ante una discrepancia entre la voluntad y su revelación”.

La historia detrás de esta sentencia se remite al 2006, año en el que la pareja se unió en matrimonio, durando tan solo 3 años, pues el hombre falleció. Inmediatamente al morir, su esposa fue a reclamar ante la aseguradora los derechos económicos que tenía por el fallecimiento de su cónyuge, sin embargo esta fue rechazada pues consideraron que esa unión no era real.

El reclamo de la mujer además fue demandado y llegó a ser confirmado por decisión judicial en primera y segunda instancia; por este motivo ella acudió a la Corte a intentar revocar los fallos, pues según ella, no existió mala fe al momento en que se casó y que la decisión de la aseguradora estaba basada en un estereotipo sobre rango de edades para casarse. 

Con lo que no contaba la joven es que el alto tribunal logró conseguir testimonios que señalaron como la mujer en ningún momento tuvo una relación matrimonial normal, teniendo en cuenta que se fue a vivir con su hermana y su mamá a la casa con el anciano de 95 años, manteniendo una relación que parecía más entre una nieta y su abuelo, que realmente de pareja. A esto se le sumó el hecho que al momento en que el hombre murió, la mujer no mostró signos de afectación ni dolor.

Para completar los argumentos, se demostró que la joven continuaba viéndose con su antigua pareja con la que tiene dos hijos, por lo tanto sus derechos sobre la pensión del anciano fueron negados.


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