Emborrachaban a víctimas de falsos positivos para quitarles la vida: revelaciones de excoronel

Gabriel de Jesús Rincón, coronel del Ejército por 22 años y posteriormente condenado por homicidio y desaparición, le contó a AFP cómo se cometieron crímenes contra inocentes en poblaciones como Ocaña, Norte de Santander, donde en su momento se llenó el tanatorio con civiles que fueron llevados a una fosa común (25 cuerpos) con la gestión de la curia y la Alcaldía en 2008 para evitar una crisis sanitaria.

“Yo no maté, pero sí predispuse para que los hechos se cometieran”, dice Rincón. Algunos de los cuerpos fueron identificados como ciudadanos que habían desaparecido y sus familias los buscaban a cientos de kilómetros de dicho municipio.

Este caso se relaciona con las Madres de Soacha, ya que en las fosas encontraron a los jóvenes que engañaron y trasladaron a Ocaña para quitarles la vida, según cuenta Gabriel.

“Apoyé algunas unidades en darles algunos medios (…) Hablo de suministrarles armamento (…) para hacerlos pasar como muertos en combate”, dice con total frialdad sobre lo que hicieron en esa época.

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De esta manera los militares conseguían beneficios durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez por presentar resultados en la lucha contra las guerrillas y los ‘paras’. Las recompensas consistían en días de descanso, medallas, elogios en el currículum o posibles ascensos, cuenta el excoronel.

Rincón pagó 10 años de cárcel y fue condenado a 46 años más por lo que hicieron con los jóvenes de Soacha, a quienes pasaron como supuestas ‘bajas en combate’; tenían entre 20 a 25 años. Dos civiles que “trabajaban” como reclutadores se los llevaron hasta Ocaña con la mentira de ganarse un “dinero rápido”.

“Nunca entré a explicarles (…), lo único que les dije: van a salir a esta operación, les van a acomodar y a entregar unas personas y ustedes ya saben qué es lo que tienen que hacer”, precisó sobre lo que le decía a sus subalternos.

Pero lo más crudo de lo sucedido es que a los muchachos los embriagaban para después trasladarlos a un retén falso de los militares y luego les quitaban la vida.

De esa manera lo relató Carmenza Gómez, madre de una de las víctimas. “Los emborracharon y los llevaron hacia (…) un falso retén del ejército y allí los reclutadores los entregaban (…) Al otro día amanecían muertos”, indicó.

En ese sentido, el excoronel revela que a los comandantes los presionaban para que dieran resultados “como fuera”, y ese “‘como fuera’ los llevaba a que cometieran (…) esos asesinatos (…) dándoles visos de legalidad”.

También habló sobre el general Mario Montoya y cuenta que un día de 2006 se lo encontró y le preguntó que “cómo le iba a aportar a la guerra”.

“¿Cómo, mi general? Entonces él me dice: ¿Cuántos muertos va a poner? Le dije, pero muertos de dónde, yo no tengo ninguna funcionalidad operacional. Entonces él, no sé si de forma jocosa pero sí directa, me dijo: ¿Y por qué no saca unos tipos allá de la morgue, los viste con uniforme y los reporta como resultados?”, explicó Gabriel.


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