El “Silencio sepulcral” de Iván Duque ante la fosa común de falsos positivos hallada en Dabeiba

El pasado 20 de Diciembre, el columnista Francisco Gutiérrez Sanín, escribió para El Espectador un apartado con el nombre «Silencios Sepulcrales» en el cual hace referencia a la ausencia de reacción o manifestación del presidente Iván Duque ante el reciente descubrimiento de la Justicia Especial para la Paz (JEP) correspondiente a una fosa común con los cuerpos de jóvenes asesinados por el ejército para aparentar un incremento en el número de guerrilleros que se habrían dado de baja.

Gutiérrez considera que el silencio del presidente ante un tema tan relevante como controversial es «inaudito», sin embargo, admite conocer algunas de sus causas, siendo la primera de ellas que el expresidente Uribe tendría cierto vínculo con estos crímenes, y muestra de ello es que para justificarlos expresó que aquellos jóvenes asesinados como Falsos positivos “no estarían cogiendo café”.

Por otro lado, el columnista destaca que el Jefe de Estado y su partido aliado procuraron desarticular, o en su defecto, neutralizar la JEP con constantes ataques, de modo que el descubrimiento de aquellas fosas no fueron un mérito del presidente, o un hallazgo que este pretendiera, sino que ocurrió a pesar de sus intentos de evitarlo.

Como tercer aspecto que explicaría el silencio de Duque, Gutiérrez menciona la cruda realidad de que estos cadáveres son una clara evidencia de los deplorables resultados obtenidos de imponer que ciertos sectores puedan y deban «estar por encima de la ley», mientras quedan algunos vulnerables dado que esta no los ampara. Según el columnista, esta sería la doctrina del Centro Democrático, y la que les permite conservar la unidad, que el columnista describe como: «desde las palomas hasta los duques».

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Posteriormente, Gutiérrez señala la responsabilidad de la sociedad colombiana ante estos acontecimientos, dado que, según destaca, si esta imita la actitud del presidente de ignorarlos, estaría expresando implícitamente que acepta este tipo de sucesos y aún, hechos de mayor calibre, y con esto contribuiría a su acontecimiento, pudiendo ser afectado cada ciudadano.

En esta tónica, Gutiérrez trae a memoria el libro «Apuntamientos para la historia» donde el general José María Obando indica que cada uno con sus «acciones y omisiones» contribuye a la destrucción de su mundo «idílico», de modo que queda como enseñanza que por un lado, las consecuencias de haber hecho o no algo, no se pueden evitar, y por otro que al haberlo hecho o no, no estamos en condiciones de quejarnos de ello. El columnista anota que los colombianos no han comprendido esta advertencia, por lo que experimentan sus consecuencias, ya que «Tolerar (o promover taimadamente) estas cosas tiene sus efectos».

Por otro lado, Gutiérrez alcara que este descubrimiento de la JEP no se opone a la acción de la fuerza pública, sino que existen «uniformados que han cumplido con su deber y han obrado con rectitud», e inclusive para ellos es de «indignación» conocer este tipo de sucesos lamentables que ensucian su uniforme.

Otro aspecto mencionado por el columnista es que este no fue un acontecimiento aislado, sino que habrían alrededor de 200.000 desaparecidos en fosas comunes según informes de la directora de Medicina Legal, y aún, Gutiérrez afirma que se ha subestimado el número de desaparecidos en el pasado.

Gutiérrez continúa comentando que este año finaliza con conclusiones duras, que si son tomadas en cuenta, en los próximos años no se tendrán este tipo de noticias funestas. Las conclusiones a las que hace referencia son las siguientes:

Primero, la JEP ya está justificando con creces su existencia. Es necesario apoyar la justicia transicional. Segundo, hay que marcar con fuego la justificación del homicidio de otros colombianos. Tercero, tenemos que seguir denunciando a gobernantes y políticos que sigan parados sobre esa justificación. Cuarto, debemos comenzar a comprender que la miopía homicida causa desastres.

Finalmente, el columnista resalta la importancia de que en los diversos sectores del país las personas se responsabilicen de los sucesos, comprendiendo que este descubrimiento no puede ser tapado con el silencio, sino que se deben extraer aprendizajes de lo sucedido. Según el columnista, si esto «lo dicen abiertamente, será un bonito regalo de Navidad para Colombia».

Fuente de consulta: El Espectador


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